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viernes, 9 de noviembre de 2012

¡Ni un Desahucio más!

Por Amaia Egaña

Amaia también se marchó

Hoy me había sentido bastante animada durante toda la mañana. No ha sido por nada especial, al medio día bajé a la calle en medio del descanso de las aguas torrenciales de estos días, que ha sido eso, un descanso, porque ahora mismo, en la madrugada, sigue lloviendo con tanta fuerza como ayer. Pasé por un banco y luego recogí a mi niña del autobús, cosa que normalmente hace su padre solo, y en el intervalo visité la pizzería de mi amiga.
Hasta ahí nada hacía presagiar el resto de acontecimientos que se sucederían, y que conste que sigo mirando la vida de una forma positiva, pero ha habido un punto de inflexión en mis quehaceres cotidianos que me han hecho pensar seriamente en mi verdadera situación, la económica y la otra, la espiritual.
Cada día, al despertarme, me hago el firme propósito de que pase lo que pase tengo que aceptarlo y tratar de verlo desde todos los prismas posibles, y si se puede, reírme de lo que sea, o al menos, echarle una sonrisa. Algunas veces son facturas que se cuelan en el correos, o cartas amenazantes del banco señalándote que debes una letra más de la hipoteca, últimamente también, cartas del hospital recordándote que se acerca la fecha de las segundas pruebas para comprobar que todo sigue en orden, una especie de ITV después del cáncer de mama, que tendré que pasar de momento cada seis meses, y durante cuatro años más, pero que sigue provocándome escalofríos cuando recuerdo los largos y duros meses vividos.
Como decía, eran las tres y piquito cuando hemos llegado a la casa, y aunque normalmente almorzamos a esa hora y no ponemos las noticias, sino los dibujitos de Scooby Doo, que mi niña sigue adorando, hoy al haberme bajado yo también a recogerla no ha sido así, la comida no estaba lista y puse las noticias mientras trasteaba en la cocina.
Me impactó muchísimo, enseguida me identifiqué con ella, Amaia, la mujer de Barakaldo que hoy se quitaba la vida antes de abandonar su casa por un nuevo desahucio. Una nueva muerte provocada por la angustia de pensar que una vez pierdes tu casa, por la que tanto has luchado, ¿que te queda luego? si ni siquiera te dejarán levantar cabeza nunca más.
Otra historia más en la que la victima no dio a conocer a nadie su verdadera situación, ya que nadie ni siquiera  la imaginaba, ni el alcance de la misma, que los había llevado hasta un nuevo y desgraciado desahucio más.
Creo que la misma conmoción que sacudió la calle esta mañana al conocerse la noticia, ha sido la que me ha golpeado a mí, pues en verdad me siento muy preocupada por mi tema.
No voy a ahondar más en la situación económica que llevamos sufriendo en mi casa desde hace cuatro años, pero hasta el mes de octubre del año pasado, cuando mi marido una vez más se quedó sin trabajo, y sin posibilidad de buscarlo por mi delicado estado de salud, estuvimos luchando por pagar la hipoteca, a costa de quedarnos sin comer, sólo a través de comedores sociales, Cáritas, la iglesia, amigos, y no se que más, lográbamos sobrevivir.
Pero ya, desde el mes siguiente no pudimos hacer frente a las letras, y ahora hará un año que no hemos podido hacer frente a ningún pago más. El banco, o sea, mi banco, que no es otro que Bankia, antes Bancaja, me ofreció la dación en pago en el mes de abril, si les entregaba la casa en un mes, me quedaba limpia de deudas, todo ofrecido dentro de la mayor amabilidad y comprensión por nuestra situación, y como una concesión especial.
Aceptamos  la oferta y nos dispusimos a investigar la forma de poder alquilar una casa, que no bajaban de los quinientos euros, no teníamos ni para la fianza, ni para pagar un alquiler, y en esa disyuntiva estábamos cuando saltó el escándalo de Bankia, y comprendimos la urgencia del banco en que entregásemos nuestra casa con tanta premura. Una nueva visita nos alargó el plazo, y le pedí que estudiase la forma de poder pagar sólo quinientos euros mientras que nuestra situación mejorase. Respuesta vaga de estudiarlo, y nada más. Ya luego, recibimos una carta en la que se nos comunica  que pasarán al proceso judicial, y ni una noticia más desde entonces. Al banco hemos vuelto, pero ya la última vez, la otrora amabilidad del director se ha convertido en una crispación y una desazón de no saber que decirme, cinco días para que les entregase la llave y ya luego se estudiarían si me daban la dación en pago.
Así que en esas estamos, ellos desesperados porque yo me vaya de la casa. Yo, pensando, que eventualmente me llegará el juicio y la orden de desalojo, y que no tendrán en cuenta que toda esta situación se ha originado por culpa de mi enfermedad, por la situación laboral en el país, por una crisis en la que ellos han colaborado con ahínco; nada de eso, para ellos no soy nada más que un montón de ladrillos, del que tienen que adueñarse sea como sea.
Con todos estos pensamientos llegó las siete de la tarde, y decidí que iría a echar uno de esos euromillones, que hacía mucho tiempo que no jugaba, quizás tenga suerte y gane para solucionar mis problemas y los de mucha gente, y con esas llegué al pueblo. Me encontré con una amiga, a la que hace mucho que no veía y a la que quiero mucho, le pregunté por nuestros amigos comunes, y me dio una noticia muy triste. Alguien a quien las dos queremos mucho, está pasando por unos momentos muy duros y crueles, su cuerpo batalla contra la maldita lacra del cáncer, y lo tiene muy difícil. Sabemos que es una persona luchadora, y que no se dejará vencer tan fácilmente, está rodeada de toda su familia, y de muchos amigos que la queremos, y que todavía creemos en los milagros. Y ha sido esta noticia la que ha cambiado por completo el impacto que me produjo la pérdida de esa vida por culpa de un desahucio, mi actitud derrotista de horas antes se desvaneció por completo.
De repente lo veo todo más claro, sí merece la pena luchar,  por mi casa que tanto trabajo sudor y lágrimas nos ha costado a mi marido y a mí por mantenerla, por mi niña, para que al menos durante su adolescencia no tenga que preocuparse de donde va a vivir, por todos aquellos que están en mi misma situación, y porque se cambien las leyes.
Ahora el gobierno dice que va a cambiar la ley, que no va a haber más desahucios, y yo sigo esperanzada de que a mí no me va a tocar, y el lunes iré a hablar con mi banco y tendrá que ofrecerme una solución, porque si sigo con esta espada de Damocles sobre mi cabeza, en la que se ha convertido mi querido hogar, no podré estar al cien por cien cuando vaya a pasar las pruebas. Y eso, señores, es un lujo que no me puedo permitir, por mi hija, por mi marido, y por las muchas cosas que me quedan por vivir. Así que termino este post con un grito de alegría y rompo una lanza para que no haya mas noticias como las que nos han contado hoy, y porque mi amiga salga adelante.
¡No se olviden de ponerse los zapatos de tacón y salir a pisotear la tristeza!
¡Om Mani Padme Hum!


domingo, 28 de octubre de 2012

Una hora hacia atrás

¿Hoy vivimos una hora más?

Una hora hacia atrás

Esta madrugada, justamente a las tres, todos los relojes en este azotado país dieron un paso atrás. Como por arte de magia, volvió a dar las 2 de la madrugada. Yo escuchaba la radio, donde se anunciaba que esta noche, el programa, un magnífico programa por cierto, “La rosa de los vientos” en Onda Cero, duraría una hora más. A mí me pareció genial la idea, ya que en verdad estaba muy distraída mientras escribía unas páginas más de mi libro, cuando de repente dieron las tres. 
Las noticias invadieron las ondas de radio, y la primera fue, claro que sí, la del cambio de hora. Alguien dijo que esto causaba stress en niños y personas mayores, ya que el día se les hacía mas largo y les costaba más habituarse a recuperar esa hora perdida y este dato se me quedó prendido en algún lugar de mi cabeza.
Una hora perdida, pero según el gobierno, es una hora ganada, ya que esta hora “ahorrará” mucho dinero en gasto eléctrico, y repercutirá también en el ámbito laboral, lo cual ya le da una cierta importancia a esa hora.
Pero, eso es para el gobierno, ¿y para el resto de nosotros? dicho así quizás no tiene mucha importancia, otra hora más que muchos pasarán durmiendo, otros, esparcidos por bares y discotecas bebiendo y bailando, los trabajadores nocturnos, esos que nos limpian calles, nos hacen el pan, nos escriben los periódicos, nos atienden en los hospitales y en farmacias, taxistas, gasolineras, para ellos, esta noche será mucho más larga.  

Una hora da para mucho, más aún si la convertimos en minutos, ya son sesenta minutos, y sí la hacemos segundos, serán tres mil seiscientos segundos, muchos segundos para pensar para esos casi seis millones parados que no sabemos ya que pensar, pues muchos ya hemos llegado al punto de no retorno. Muchos segundos para pensar para la pobre familia que espera al lunes para que lo arrojen fuera de su casa, y muchos segundos para pensar para esos pobres inmigrantes llegados desde remotas aldeas africanas  hasta nuestras costas y que consiguieron sobrevivir, muchos otros no tuvieron tanta suerte.
Una hora al fin, que puede ser observada desde mil puntos de vista, y que en esta noche me gustaría mirar como una hora más de esperanza.

Quizás en esta hora se reúnan en algún lugar del planeta esos señores que se la pasan el día calificándonos a los españoles y a nuestro estado económico, y sencillamente se den cuenta de que son los mismos que nos metieron en este pozo sin fondo que se ha convertido nuestra maltrecha economía, quienes tienen que sacarnos de ella, y que sus predicciones no hacen más que asustarnos a los que no entendemos tanto de macroeconomías, ni de primas, ni de bonos, y que sencillamente, lo único que queremos es que esa hora que nos han “regalado” por arte de birlibirloque, sean muchos segundos, y muchos minutos de alegría, y no de penas y lamentos.

Señores del BCE, del Moody´s, del FEEF, del MEDE, y del FMI,  ustedes, para muchísimos españoles no son más que horribles siglas que nos asustan, pero también sabemos que ahora mismo, y dicho en español, son ustedes los que tienen al toro por los cuernos.

Creo que ya saben, y si no ya se lo digo yo, que detrás de toda esa amalgama de problemas financieros que arrastran la banca española o gran parte de ella, de los problemas del gobierno para mantener la estabilidad política, estamos las personas, que somos los verdaderos perdedores de toda la sarta de errores disparatados que han cometido nuestros gobernantes en estos 30 años de democracia de nuestra joven nación. 
Personas, muchas de ellas, que fueron incitadas al gasto y al consumo desaforado por esos mismos bancos que ahora les arrebata la vida, sin un mínimo de compasión.
Por eso, desde aquí les pido, en esta hora que nos han regalado los relojes a los españoles, que nos rescaten sí, pero no rescaten a los bancos, sino a los 5.778.100 parados que no entendemos de siglas, pero si sabemos que tenemos que ponerle un plato de comida mañana a nuestras familias.
Se lo pide una parada más a punto del desahucio, muchas gracias por la comprensión.


jueves, 25 de octubre de 2012

En un día de lluvias

En memoria de José Miguel Domingo

En un día de lluvias
Amanecieron los cielos preñados de nubes, y como era de suponer, descargó todas sus  aguas con alivio, mucho tiempo sin bajar a besar a su amada tierra, que la esperaba ansiosa de ser de nuevo humedecida, como una joven ninfa.
Bajo el amparo de un techo, el soniquete del agua cayendo sobre los tejados adormece los sentidos y te remonta a aquellas épocas de la infancia, en la que la lluvia en la noche  era la mejor excusa para acurrucarse con madre y hermanos bajo una cobija calentita.
Pero en este momento, en muchos rincones de España, hay muchas familias, demasiadas diría yo, que ya no escuchan el agua caer sobre sus tejados, sino sobre sus cabezas, y sobre todas sus ilusiones truncadas de un plumazo. Esta noche, también hay muchas familias que seguramente esperan a que quizás mañana, en algún juzgado de  cualquier pueblo o ciudad española, un juez firme otra nueva orden de desahucio, y que esta vez les toque a ellos macharse de sus casas. O quizás, en cualquier otro lugar, otro hombre espere al amanecer para quitarse la vida y no tener que enfrentarse al dolor y al horror de ver como echan a su familia a la calle, como ese pobre hombre en Granada, quién, cual triste paradoja, convocó en su casa y a la misma hora, a la policía investigando el suicidio, y a la comisión de desahucio acompañado también por la policía. El banco se queda con la propiedad, y el difunto pierde no sólo el piso, sino también la vida. Parecía que estas cosas sólo pasaban en la pobre Grecia, pero ya ven, aquí también está llegando la desesperación de la impotencia.
Mientras, las noticias económicas nada más que hablan de rescates, y de millones de euros, que nadie ha visto nunca, ni probablemente verá, porque todo ese rescate irá a manos de los que hicieron que este pobre hombre se quitara la vida, y de los que tienen la culpa de que esta noche, la lluvia caiga sobre personas desamparadas, los poderosos bancos.
Esta sociedad política y financiera, está condenando no sólo a los más desfavorecidos, sino también a la clase media, y a muchos de los que hicieron que ellos llegaran al poder, a una vida oscura y gris, donde la desconfianza y el miedo se apodera del ser humano y lo atenaza, obligándoles a guardar silencio ante el temor de ser expuesto públicamente al vil escarnio de la vergüenza por haber sido incapaz de mantener una vida digna. Lo aisla socialmente, ya nunca esa persona podrá acceder a ninguna otra oportunidad que implique conseguir otra casa, otro crédito, un teléfono, un vehículo, una nómina, nunca más habrá tarjetas de crédito en esa cartera, y seguramente ese estigma llegue hasta el futuro de sus hijos, marcándoles ya desde pequeños.
Ya es hora de que tomemos conciencia de que esto se está yendo de las manos, no se pueden seguir permitiendo más de 500 desahucios diarios en toda nuestra geografía, cientos de familia abocadas a vivir en el arroyo mientras que el parque de viviendas vacías se incrementa por minutos. La dación en pago no es una solución, sino un deber, y al mismo tiempo ofrecer esa misma casa con un alquiler social a los antiguos propietarios, quienes no tendrían que abandonar así su hogar, especialmente cuando hay niños y mayores de por medio.
Esto sólo se puede lograr si entre todos hacemos presión a través de las plataformas que se han creado al efecto, nuestras firmas son importantes, entra en PAH, Plataforma de afectados por la Hipoteca y firma la petición.

SI QUEREMOS, ¡PODEMOS!, aquí os dejo el enlace!


Se ha ampliado el plazo para entregar las firmas hasta el 25 de enero de 2013

Ante los tristes hechos acontecidos hoy en Granada, y como muestra de solidaridad con la familia de José Miguel, bajo el lema “Contra el Genocidio financiero y los desahucios, procesemos a los culpables”, hoy viernes, 26 de Octubre, la PAH convoca a una concentración en los siguientes lugares, si tu ciudad no está en la lista entérate por tus medios locales.

Convocatorias confirmadas:

Barcelona. Viernes 26 octubre. Pl. Catalunya 21:00 h

Tarragona. Viernes 26 Octubre. Pl. Imperial Tarraco a las 21:00 h

Almería. Viernes 26 Octubre. Pl.Puerta de Purchena a las 12:00 h

Granada. Viernes 26 Octubre. C/Arzobispo Guerrero num 15 (Chana) a las 19:00 h

Mallorca. Sábado 27 Octubre. Plaza España a las 19:00 h

Logroño. En breve confirman día y hora.


miércoles, 24 de octubre de 2012

Por el sueño de Malala!


Manifestación de apoyo a Malala en Lahore (Pakistán).
 Foto: ARIF ALI / AFP. Huffintong Post
¡POR EL SUEÑO DE MALALA!
Si decimos el nombre de Malala Yousafzai, a lo mejor no nos suene de mucho, pero si decimos que ese es el nombre de la niña pakistaní que se ha enfrentado a los fanáticos talibanes, que prohíbe la asistencia de las niñas a las escuelas, y que fue brutalmente disparada en la cabeza cuando volvía a su casa del colegio en un autobús, la cosa cambia.
Desde el lunes, está a salvo en un hospital británico, donde gracias a Dios ya empieza a  recuperarse valientemente de sus brutales heridas. Es un buen hospital, especialistas en tratar heridas de bala, y donde todo el personal se está desviviendo por ella.
La noticia, que ha saltado a todos los medios internacionales, no sólo pone de relevancia la importancia de la educación para nuestros menores, sino que ha puesto el dedo en la llaga al revelar hasta que punto, el nacimiento y los orígenes de una persona, de dónde viene y quiénes son sus padres, es lo que más condiciona su futuro, mucho más que el conocimiento o los méritos que puedan tener.
Malala empezó su lucha con tan sólo 11 años, no creo que ella llegara a pensar nunca que repercusión tendría este hecho en su vida, y mucho menos imaginar en la de muchas niñas y niños no sólo en su país, sino en todo el planeta.
Tanto en Pakistán, su país de origen, como en India, Bangladesh, Afganistán y todo Occidente, la valentía de Malala está inspirando un verdadero rechazo hacia los talibanes, y se ha convertido en una verdadera heroína para millones de niños, y una hija adoptiva para millones de padres.

Existen en la actualidad 32 millones de niñas como Malala, que viven excluidas de la escuela, muchas, como ella, discriminadas por su sexo. Millones más reciben una educación inferior a la de los varones, lo que lleva a la conclusión, según las cifras que harán públicas la UNESCO. que en el mundo se les niega el derecho a la escuela a unos 61 millones de niños, lo que hace que las oportunidades de inclusión en el mercado laboral a través de la educación sigan siendo una promesa vacía. Muchos millones de niños y niñas, descartados ya a los cinco o seis años, no podrán superar nunca la enorme brecha que existe entre lo que son y lo que podrían llegar a ser.
 Hace ya muchos años, tantos como los que han pasado desde 1985, tuve la oportunidad de trabajar en algunos proyectos educativos allá en la lejana Micronesia, organizados dentro del PNUD, o lo que es lo mismo, Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y puedo asegurarles, que la simple llegada de los profesores voluntarios a aquellas remotas islas, y la culminación de la fabricación de las aulas para que los jóvenes pudieran estudiar, eran  el mayor motivo de júbilo y celebración de todos aquellos nativos perdidos en aquellas remotas islas de Kiribati, no digamos cuando culminábamos algunos de los cursos de Tecnología Alternativa, que era la materia a la que yo me dedicaba, aquel simple trozo de papel que era el premio a la asistencia continuada y al aprendizaje tanto del idioma inglés, como de nuevas alternativas de vida, se convertía en el mayor tesoro de cualquiera de ellos.
Cuando creamos el concepto de las primeras guarderías infantiles en las alejadas aldeas de las islas exteriores, en las que se impartían clases a los más pequeños, alegraba el alma ver con que entusiasmo y con que alegría se incorporaban aquellos niños a sus clases, nunca tuve ningún problema con lloros o no querer quedarse, todo lo contrario, algunos no querían marcharse.
Para todos estos niños, como Malala, el concepto de la educación abarca muchas más cosas que en nuestra sociedad, para ellos es un paso más hacia adelante dentro de sus estructuras sociales, un logro no sólo personal, sino para toda la comunidad.
Desde el Pacífico, pasando por Asia y culminando en África, no hay nada más importante que poder conseguir una buena educación para sus hijos, y mientras que aquí, en Occidente, podemos gastarnos hasta 100.000 dólares para educar a nuestros hijos, al menos hasta los 16 años, el mundo no invierte más que 400 dólares -250 veces menos- para escolarizar a un niño africano, por ejemplo.
La educación es la mejor arma para combatir los dogmas extremistas, y el mejor antídoto contra las doctrinas del odio con las que los talibanes hacen proselitismo entre la juventud mundial, digamos que invertir en la educación haría de nuestro mundo un lugar más seguro, y sería lo único que podría romper el ciclo de miseria no sólo de una persona, sino de todo un país.
Yo también creo, como dice Gordon Brown, ex - primer Ministro británico y actual enviado especial de la ONU para la Educación en el mundo, que estas son suficientes razones, económicas y morales, como para invertir más de 25 céntimos a la semana para educar a los niños y niñas más pobres, y en los países más pobres del mundo.
No podemos ni debemos seguir tolerando que existan carencias de libros, de aulas y de maestros, que se sigan explotando laboralmente a los niños, y por supuesto abolir el matrimonio infantil y la discriminación contra las niñas especialmente, esta es una iniciativa promulgada dentro del programa Educación Primero de Naciones Unidas, cuya idea primordial es hacer que todas las instituciones de la ONU y el Banco Mundial colaboren para paliar estos obstáculos que impiden una mayor calidad en la educación.
Unas de las promesas fundamentales realizadas por los líderes mundiales y reflejadas en los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fue la de que todos los niños pequeños estarían en la escuela primaria antes de 2015. Cuando faltan solo tres años para esa fecha, y ahora que las ayudas a la educación están disminuyendo, no nos queda más que una oportunidad de dar la vuelta a la situación para cumplir el plazo.
La educación en el mundo es un tema de todos, hay que saber emplear mejor los recursos, apoyarlos y coordinarlos  con ayudas de los más favorecidos y voluntarios, y tenemos que conseguir que un día, el sueño de Malala se haga realidad, conseguir que Todos los niños del mundo tengan una educación.

Las cifras expuestas en este artículo han sido extraídas de un artículo del Huffington Post escrito por Gordon Brown.
Gordon Brown es el enviado especial de la ONU para la Educación en el Mundo y el próximo mes visitará Pakistán. La petición que presentará al presidente Zardari y a Ban Ki-moon, en la que se exige justicia para Malala y educación para todas las niñas, puede firmarse en www.educationenvoy.org y iammalala.org.

lunes, 8 de octubre de 2012

Comienza la odisea!

Mi viejo y querido Marqués, donde comenzaron...
"Los viajes de mi piel"

Comienza la odisea

Cuando empecé el año 2011 lo hice con las peores noticias, o al menos eso pensé entonces. El día de reyes y mi marido sin trabajo otra vez, así escribí en mi última entrada del año pasado. La mala racha nos duraba demasiado, pero estaba segura que pronto cambiaría todo para mejor. Mis pensamientos positivos no me abandonan nunca, aunque de vez en cuando también los pinto de negro, más que nada para ver hasta donde se puede llegar pensando maldades para una misma.
Pero esta vez no llegué muy lejos, llevaba demasiado tiempo tocada por la crisis como para dejar que me hundiese así de pronto, y enseguida comencé a inventar formas de ganarnos la vida. Una hija adolescente fomenta mucho la imaginación, cualquier cosa antes que dejar que las preocupaciones de la casa influyeran en sus notas del instituto.
Para el mes de marzo ya había hecho loterías, rifando lotes de maquillaje, vendido tartas, pedido en Cáritas, en la iglesia, recogido comida en comedores sociales, y aceptado la ayuda de esos amigos que siempre están ahí y que ya saben de tu problema sin contarles muchos detalles. Incluso pudimos permitirnos el lujo de celebrar este año el treceavo cumpleaños de nuestra hija, con mucha ayuda, imaginación, y por supuesto con la compañía de sus amigas que disfrutaron como locas, y nosotros también.
Y por fin llegó la semana santa, época ideal para que un cocinero tenga trabajo, así que lógicamente, mi marido volvió al trabajo, lo malo era que este año la tuvimos en abril, y ya para entonces mis controlados nervios se estaban resintiendo, ¡la hipoteca cojeaba demasiado ya!

Físicamente todo estaba normal hasta que me hice mi palpación mensual después de mi periodo, pues debo decir que aunque cincuentona ya, lo tenía regularmente y sin excepción, si no contamos dos embarazos, desde los quince años. Ya el mes anterior había notado una cosa muy pequeñita, casi imperceptible, tanto, que me costó trabajo volver a localizarlo, pero esta vez, cuando lo encontré, pasé más tiempo palpándolo, tenía el tamaño de una lenteja hindú, de esas que se usan para la sopa dhal, y estaba durito, sin moverse de su sitio.

No soy nada alarmista con los síntomas generalizados, pero nunca me había hecho una mamografía, quizás ese era el momento de hacerme una.
A mi marido simplemente le comenté que podía ser un bultito de grasa o algo así, derivado del stress, y pedí cita en mi médico de cabecera, quien, mujer al fin y al cabo y conociéndome, me derivó al hospital para una “mamo preferente”, como rezaba en el volante azul que me hizo entregar en la recepción.
Realmente preferente, en tres días me llamaron, y allí me encontré con la realidad de los mamógrafos, ¡mi primera vez!

...Continuará

martes, 11 de enero de 2011

Un regalo de Reyes


5 de enero 2011


Madrugada del 5 al 6 de enero.
Aquí estoy sentada, perpleja aún. Ni siquiera sé que puedo decir. A mi marido no le renuevan el contrato. Ha bajado el trabajo, y van a aprovechar para hacer reformas en la cocina y echar a unos cuantos, por lo menos hasta la primavera, o sea, abril.
Al principio me entró desánimo, ¡menudo regalo de Reyes!, pero a medida que pasaba la tarde empecé a mirarlo de otra manera. Que no se diga que no pongo en práctica todo lo que sé para que el stress y la depresión no entren en mi vida. Lo primero es mirarlo desde una perspectiva en la que no te veas involucrada, si no, es imposible.
No eres tú la que tiene que pagar la hipoteca, luz, agua, teléfono cada primero de mes, y darle de comer a una hija, amén de vestirla y calzarla (poco), y demás imprevistos que siempre surgen, que al frigorífico le cae muy mal, pues nunca está lleno, sino esa persona que ha adquirido todas esas responsabilidades casi sin darse cuenta, pero por propia iniciativa.
Una familia y una casa conllevan todo eso, y en contrapunto te trae amor y estabilidad a tu vida de alguna manera. Quizás sea mi familia la que me ayuda a mirarlo desde otro punto de vista.
Lejos quedan los días en los que me las manejaba sola, y dormía casi cada mes en un lugar distinto y en distintos países. Cuando no necesitaba nada porque de todo tenía, y no me refiero a material, no, pues hubo muchas veces en las que viví en chozas de pandanas, sin más muebles que una esterilla en el suelo y una hoguera por cocina.
Esa superviviente es la que queda dentro de mí, y a la que saco para poder ver a esta otra mujer aburguesada en la que me he convertido, pero a la que le quedan aún muchas fuerzas y ganas de vivir, y que todavía cuenta con su inteligencia y muchos otros valores para seguir adelante. Esta mujer ya no tiene a nadie que la valore por su pasado, pero sí tiene una hija que tendrá que valorarla por el futuro que le puede ofrecer.
Por eso después de trazarle un plan a esa mujer, esta otra que saco tan raramente, decide irse a casa de su amiga Marijose a cenar, con mi marido y mi hija. Sus dos hijas, Paula y Elena, su gato, Fito, y el viejo y cansado perro Scotty, son una buena compañía. Una rica cena preparada en compañía con un buen vino siempre ayudan a ver las cosas de otra manera.

Mi madrugada será menos dramática, simplemente escribo mientras pienso que este es el primer año en el que mi hija no tendrá sus regalos debajo del árbol. De repente se me ocurre una idea. Tengo muchas cosas para vender, le empaqueto varias cosas en bonitas cajas y bolsas plateadas, toalla, joyero, espuma de baño olor chicle, esponja de baño, cepillo de dientes, un desodorante perfumado, y un billete de 50€. ¡Gracias Oriflame una vez más! No he olvidado mi deuda. El regalo de Marijose y las niñas ya no está sólo bajo las iluminadas ramas del árbol. Mi niña tendrá sus reyes!
Así que ya sabemos, no merece la pena ahondar en el desespero, siempre sale una luz donde menos se espera, hay que disfrutar del momento, por poco que se tenga, ayuda a ver con claridad y a desear querer estar así siempre, y por eso, se lucha.
¡Visualiza lo que deseas y ponte a trabajar por ello, al final lo conseguirás!

martes, 4 de enero de 2011

¡Hoy llegan los Reyes! (los magos ¡claro!)


Madrugada del 5 de enero de 2011. Ni pensaba en volver a escribir en este blog, pues la verdad es que las tres entradas que tiene se quedaron simplemente en eso, en entradas, ni creo que lo haya leido nadie. Ya ni vendo cosméticos, ni tengo restaurante, eso sí, deudas tengo unas cuantas, no muy grandes, pero no vean lo que joden. Mi vida se ha acortado bastante, y digo acortado, porque realmente esto no es una vida. Cada mes la misma lucha. Un solo sueldo, el de mi marido, que apenas da para pagar la hipoteca, la luz, telefono, agua, y un poco de comer, pues no vayan a creer que podemos permitirnos no ya salir fuera, sino comprar nada especial, ni tan siquiera leña para la chimenea. Muchos potajes y gracias a Dios que me permite cocinarlos. El tema de la ropa, ni sé cuando fue la ultima vez que me compre algo, que a mi la verdad, ya ni me importa, pero tengo una hija pronta a cumplir 13 años, y la pobre menos mal que es grande y se puede vestir con cosas mias, sino iria con ropa de los 9 años. Todo empezó cuando montamos el restaurante en mi pueblo. Las cosas se torcieron alli, y desde entonces la crisis nos arrastró cual bola de nieve rodando por una pendiente. Pero bueno, no puedo quejarme, seguimos manteniendo la casa, y nuestra hija sigue creciendo y estudiando mucho, y es buena, asi que con eso me conformo, de momento.
Yo, que he vivido en todos los continentes de esta tierra, y he trabajado en multitud de sitios y a todos los niveles, me pregunto adonde iremos a parar, pues la verdad no le veo color a la cosa, lo mire por donde lo mire. Pienso de volver a marcharme otra vez al extranjero, pero al mismo tiempo estoy consciente de que mis ataduras sentimentales y morales me lo impiden, sin olvidar de que para irme necesito dinero, y, claro, tampoco hay, así que he decidido que desde hoy voy a ir escribiendo todo lo que se me pasa por la cabeza según voy viviendo mi dia a dia, a ver si puedo lograrlo. Ya saben, uno de esos deseos de cambio para el nuevo año. Creo que no lo haré mal, pues al fin y al cabo aquí estoy, a las 4.30 de la madrugada, plasmando mis dolorosos y grises pensamientos en mi blog, el cual no sé si leerán alguna vez, pero al menos sé que mi hija si que lo hará algún día, por eso lo voy a hacer. Buenas madrugadas por hoy, mañana será otro día, y es el dia libre de mi marido, que trabaja en un restaurante manejado por ingleses que piensan que las navidades las provee Papá Noel, pues hasta el dia de hoy no han pagado los sueldos, con lo cual, este será el primer año en que mi hija no tenga ni un solo regalo, hasta ahora una vestimenta que le ha regalado Odalys, mi amiga cubana, y que pudo estrenar el dia 1 de enero. Me oscurezco cada vez más, así que abandono y me voy a la cama, soñando no existe la crisis, y como programo los sueños en vez de dormir, pues eso que me mantiene sana.
Good night Mundo!